Así comienza la crónica en el diario Levante acerca de la visita de José Luis Sampedro a la Feria del Libro de este año en Viveros.
Fue muy emocionante tener a semejante genio a tan pocos metros de mí, escucharle, y sobre todo sentir esa humildad y cercanía que solo la gente grande, de verdad, proyecta.
En la sala número 2 del Museo de Ciencias Naturales en Viveros se celebró el homenaje a Sampedro, se emocionó y nos emocionó. Se hizo demasiado corto. Y al final una cerrada ovación.
Quise acercarme, saludarle y darle las gracias por su obra, hasta ahora sólo he leído Octubre, octubre; El amante lesbiano; y La sonrisa etrusca. Esta última es la que me llevé para pedirle que me firmara, pero al final no me atreví, no fui capaz y mirando un par de veces hacia atrás como cuando te despides de un amigo me marché de la sala.